Las mosquiteras cumplen su función durante todo el verano, dejando entrar el aire fresco mientras mantienen fuera a los insectos. Precisamente por estar siempre en contacto con el aire que entra, van reteniendo poco a poco polvo y pequeñas partículas que quedan atrapadas en su malla fina.
Con el paso de las semanas, esta acumulación puede notarse tanto al tacto como a la vista, especialmente cuando la luz incide de lado sobre la malla. Además de afectar al aspecto de la ventana, una mosquitera muy sucia deja pasar algo menos de aire que una limpia, aunque la diferencia no siempre resulte evidente de inmediato.
Cómo limpiar la malla sin dañarla
Un cepillo suave, pasado con cuidado sobre la malla, retira gran parte del polvo acumulado sin necesidad de desmontar la mosquitera. Para una limpieza más profunda, conviene quitarla del marco y pasarla con un paño húmedo por ambos lados, dejándola secar bien antes de volver a colocarla.
El marco que sujeta la mosquitera también acumula polvo en sus bordes, sobre todo en las esquinas donde se encuentra con la ventana. Un repaso rápido con un paño en esta zona, junto con la limpieza de la malla, deja todo el conjunto con mejor aspecto.
Conviene aprovechar los días con menos viento para esta tarea, ya que resulta más fácil trabajar con la mosquitera sin que se mueva constantemente. Además, así se evita que el polvo recién retirado vuelva a depositarse sobre la malla mientras todavía está húmeda.
Revisar las mosquiteras un par de veces durante la temporada en la que se usan más, mantiene el aire que entra en casa más limpio y la ventana con mejor aspecto general. Es una tarea sencilla que apenas lleva unos minutos por ventana.